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Germinación de las bellotas de encina.

Las semillas son seres vivos en estado durmiente o latente. Las duras estructuras que las protegen les permiten sobrevivir mucho tiempo, incluso años, hasta que se dan las condiciones adecuadas para su germinación (un grado alto de humedad y una temperatura adecuada). En el interior de la semilla está el embrión, una planta en miniatura, con un minúsculo tallo y una minúscula raíz. También posee una o dos hojas denominadas cotiledones que contienen los nutrientes necesarios (albumen) para que la semilla pueda germinar. Estos cotiledones, en muchas plantas, son las primeras hojas que salen a la superficie. Las bellotas tienen dos cotiledones (se denominan dicotiledóneas) que almacenan proteínas y almidón y no salen al exterior tras la germinación.
Es fácil ver el embrión de las semillas. Si ponemos garbanzos o lentejas en remojo, al cabo de ocho o diez horas, podemos ver al embrión sobresaliendo como un pequeño pico o cuerno por fuera de la cubierta del garbanzo o la lenteja. En las bellotas también se puede ver, pero necesitamos más tiempo. En la foto se ve el embrión y los dos cotiledones de una bellota que se recolectó hace un mes y lleva una semana en remojo
Las bellotas son semillas recalcitrantes, es decir, van perdiendo poder germinativo al ir secándose con el paso de los días. Cuando recogemos bellotas maduras del árbol o recién caídas al suelo su grado de humedad es bastante alto. Si transcurridos pocos días las ponemos en remojo, germinarán rápidamente.
Sin embargo, con el paso de los días van perdiendo agua y se van desecando. Si han transcurrido varias semanas, cuatro en nuestro caso, desde que se han recogido hasta que se ponen en remojo tardarán más en germinar, ya que primero necesitan tomar suficiente agua del medio para hidratar sus estructuras.
Existen varios métodos para acelerar la germinación de las semillas. Uno de ellos es la escarificación, es decir, la ruptura de la cubierta dura de la semilla (cáscara o tegumento) para permitir que el agua penetre fácilmente. En las bellotas se puede realizar lijando o cortando suavemente el extremo agudo de la semilla, con mucho cuidado para no dañar el embrión o haciendo una pequeña y superficial incisión con un cuchillo en la parte posterior de la bellota.
Vosotros tenéis pocas semillas y si queréis lo podéis hacer. Yo tengo más de 2000 bellotas y, simplemente, voy a esperar que germinen por ellas mismas.
Así que no os preocupéis si vuestras bellotas no han germinado aún. Lo harán en unos días y si no las podemos sembrar el 12-13 de enero, las sembraremos después.
No las pusimos en remojo el 13 de diciembre porque habrían germinado muy rápidamente y ahora tendrían unas raíces demasiado largas que cogen hongos o se dañan con el transporte.
En la foto de la izquierda, embrión de una bellota tras una semana en remojo.
En la foto de la derecha aparecen las semillas que debemos descartar: las comidas por roedores o las parasitadas por larvas.
En otra, bellotas germinadas tras diez días en remojo. Se pusieron a remojar tres semanas después de su recolección y pasados 10 días han germinado un 30% aproximadamente.
Por último, miles de bellotas en remojo en mi casa.

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